‘The Platypus’ de Falquez: metal melódico de letras potentes y emociones contenidas

Por: Álvaro Castellanos | @alvaro_caste – Periodista, editor web y creador literario

El cantautor colombo-estadounidense presenta una canción intensa y estilizada sobre todas las veces que nos morimos en vida.

Una de las especies más enigmáticas de la naturaleza es el ornitorrinco. No sólo por su hocico largo, aplastado y sus patas con forma de aletas, sino porque, básicamente, es un mamífero que pone huevos y, para completar, esconde un espolón venenoso en el interior de sus tobillos. Un animal muy raro, que parece un injerto entre un pato y una ardilla y que, en esta oportunidad, le pone nombre al sencillo del músico colombo-estadounidense Falquez. «Platypus», para los que siguen confundidos, traduce «Ornitorrinco».

‘The Platypus’ de Falquez, una canción de liberación y paz interior.

Punta de lanza de su disco debut Known Behaviours, The Platypus es una canción impredecible que nunca asoma sus costuras, que se escurre entre los dedos y, en el mejor sentido de la palabra, se hace difícil de catalogar. Un mérito enorme para una obra artística en épocas de mímesis, etiquetas, inteligencias artificiales y textos predictivos.

Un riff de guitarra orgánico acompañado de la fuerza de la batería pone en marcha a The Platypus. La voz comienza sutil, casi susurrada, e irá revelando una intensidad al alza durante la primera estrofa.

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I watch you crawl into the outside (Te veo gatear hacia el exterior) A lonely creature in disguise (Una criatura solitaria escondida) A ray of light, your enervation (Un rayo de luz, tu debilidad) A hatchet in between your eyes (Un hacha entre tus ojos)

Huellas de Deftones en su lado introspectivo se asoman en esta canción. Probablemente no sea el intertexto más próximo al lanzamiento de Falquez, pero permite la comparación por ciertos matices industriales que van apareciendo y la emoción contenida que la canción esconde, como si su voz narradora fuera un volcán que luce dormido y cualquier momento puede activarse para hacer erupción.

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I see you burning from the inside (Te veo incendiándote en tu interior) Alone, you’re calling your demise (Sola, llamas por tu muerte) A shield, the armor of desperation (Un escudo, armadura de desesperación) A human blinded in despair (Un humano cegado por el agobio)

Luego de un intervalo instrumental y un par de gritos guturales, la segunda estrofa luce uniforme a la primera, con la diferencia de que el mismo riff se alumbra por notas, como de iglesia, que ayudan a construir una atmósfera mística y envolvente alrededor de la canción.

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Carry on (Sigue adelante) Without me (Sin mí) The dead weight is over (El peso muerto se terminó)


La parte más encriptada de The Platypus es a la vez su clímax, con nuevas voces guturales y la repetición prolongada de los últimos versos. El componente sinfónico que gana fuerza en la segunda parte permite otra comparación, ahora con el virtuosismo y ejecución de un grupo como Coheed and Cambria.

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Una fuerza solemne propia de un himno da por terminada esta canción cuyo videoclip es artístico y teatral. Evoca cierto folk con terror religioso, acentuado por los movimientos performáticos de su protagonista. Al interior de una casa patrimonial, la joven reza, baila, se estira, se contorsiona, se cae y parece protagonizar un delirio místico.

A la espera del lanzamiento de su álbum, Falquez genera una expectativa muy positiva con The Platypus, una canción de estructura libre, desprovista de coro, sin frases hechas y con una construcción meticulosa de imágenes que cierra con la idea de irse y de dejar ir. Porque, al fin y al cabo, no llegar también es un destino.

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