EISAN: hardcore punk contra la represión en el estallido social colombiano

Por: Álvaro Castellanos | @alvaro_caste – Periodista, editor web y creador literario

La agrupación de Tunja presenta ‘Una tierra sin memoria’, una potente composición que reivindica la protesta social en Colombia y se para duro frente a la violencia homicida del ESMAD en las calles del país.

La continuidad del proyecto político del uribismo propició entre 2019 y 2021 el asesinato, desaparición y mutilación de cientos de manifestantes criminalizados por salir a protestar como reflejo de un malestar general hacia los desgobiernos que acentúan las brechas sociales en el país más desigual del planeta. Consecuencia del charco de sangre e indolencia que han dejado las movilizaciones de los últimos años, la banda EISAN lanza un sencillo llamado Una tierra sin memoria. Una canción potenciada por toda la energía del punk rock y el hardcore punk, que manifiesta su hartazgo hacia el establecimiento corrupto, ultraviolento y negacionista que viene orquestando esta catástrofe.

EISAN lanza ‘Una tierra sin memoria’, una canción para reflexionar y nunca olvidar.

Una tierra sin memoria comienza con un impulso interno de motores de guitarra que se activan y dan entrada a una interpretación enérgica a dos voces, que genera asociaciones con bandas imponentes del hardcore punk contemporáneo como Comeback Kid o Stick to your Guns. De acuerdo a la estética directa y sin artilugios del género, este sencillo no da respiro desde su entrada al disparar inmediatamente sus descargos hacia los causantes intelectuales de la barbarie social que vive el país.

«Bastardos, que nos clavan los dientes. No sienten, el dolor de la gente. Nos mienten, creen ser diferentes. Sólo son escoria, que han tenido otra victoria».

Las promesas rotas de la clase política que han hecho estallar a la mayoría de la sociedad son la motivación de la primera estrofa, que también será usada reiteradamente como coro en el desarrollo de la canción. «Bastardos» y «escoria» son los calificativos arrojados por Camilo Buitrago y Julián Guío, las caras de EISAN, sobre los uribistas de segunda generación que han extendido las doctrinas de muerte que se impusieron como ideología desde hace más de veinte años.

«Conscientes, de sus planes dementes No quieren, que se pierdan sus deberes que roban, provocando la muerte, son fruto de la historia, de una tierra sin memoria».

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Elegidos en falsa democracia y secuestrando instituciones que funcionan para impulsar sus propias agendas, nuestros gobernantes saben a dónde van. Son artífices del exterminio de nuestra decencia. Roban y matan y han estado amparados por un adormecimiento del pueblo, el cual por fortuna va despertando pese a las consecuencias trágicas que trae la resistencia civil. De esto habla la segunda estrofa, que lleva a un interludio para tomar aire mediante arengas de «hey hey hey» al estilo de actos clásicos de la escena del New York Hardcore, como Agnostic Front y Madball. Veloz, hace aparición un tercer acto, un segmento más declamado que reafirma intenciones y señala culpables.

«Cobardes, dementes, que matan nuestra gente Sonando su historia, que guarda mi memoria. Gobiernos eternos, del mismo presidente con todos sus siervos, los mismos delincuentes».

Los homicidios del ESMAD llevan su mención indirecta en el siguiente bloque. Una fuerza de represión que no está para proteger a la gente, sino a los intereses del poder. Un juego de voces cantadas y guturales pican en punta en lo que podría ser la cumbre de la canción.

«Para cambiar este lugar hay que cuidar nuestra moral».


Con tintes de easycore, llega pegada una nueva réplica melódica que invita a la participación colectiva y a la determinación de los pueblos para apuntar hacia un mejor destino colectivo.

«Ni de votar, por la basura que siempre Te hará sufrir, pero no podrán vencerte. Debes estar, aunque se sientan valientes. Hay que vivir, aunque eso pueda dolerte».

El regreso de las primeras estrofas convertidas en coro lleva a unas alocuciones acompañadas por la fuerza instrumental de la canción. Se identifica un discurso del expresidente uruguayo Pepe Mujica y un informe de la periodista rusa Inna Afinogenova, del censurado canal de YouTube «Ahí les va». Estas voces forman un collage de audios de protesta por el abuso de la policía durante los dos últimos episodios de paro nacional. Acto seguido, entra un clamor de resistencia pacífica y el llamado a oponernos a la violencia de los brazos armados del poder.

«Emigración, la corrupción se siente infeliz, por todo el país. Tienes que ver, para creer
que la agresión no es la solución. Un mundo cruel nos quieren vender, alzar nuestra voz es la única opción».

Con la repetición doble del coro, sumado a un llamado final de «cambiemos esta historia», EISAN da por concluida una pieza musical dinámica y sentida. El videoclip de la canción, en tanto, merece un análisis aparte por su multiplicidad de elementos. Es un dramatizado sobre la protesta social, mientras la banda toca y canta en una locación alumbrada por tonos azules y rojos.

En el video, vemos a un grupo de manifestantes y a una chica sosteniendo un cartel de 6.402, en alusión a los casos de falsos positivos perpetrados bajo el proyecto de la seguridad democrática. Palabras en blanco, que hacen buen timing con la letra, complementan la imagen. Detrás de la banda se ve una bandera de Colombia al revés, icónica del estallido social, y carteles con inscripciones como «No callamos», «Sabemos quién dio la orden», «El futuro es nuestro» y «Resistencia».

Humos rojos e imágenes de archivo de marchas y brutalidad policial aparecen a manera de flashes. El ESMAD dispersando concentraciones masivas. Estatuas derribadas de colonizadores esclavistas. Autobuses y un CAI incendiados, que para nada se comparan con la pérdida de vidas inocentes. Gente lanzando arengas en una plaza pública. Dirigentes políticos victimarios, como Iván Duque y Claudia López haciendo payasadas en televisión.

Luego de que el dramatizado del video se centra en la chica del cartel de 6.402, siendo detenida y amordazada por un miembro ficcional del ESMAD, aparece Pepe Mujica dando su discurso, pero también Álvaro Uribe, Paloma Valencia y María Fernanda Cabal, en contraste con retazos de homenajes por la memoria de Dilan Cruz, estudiante asesinado por la policía en 2019. Vemos gente marchando en vías principales de Bogotá y ondeando la bandera de Colombia. Y como cierre, a la chica del dramatizado siendo liberada por otro manifestante. En la última imagen, EISAN extiende la bandera de Colombia al revés y cubre la imagen hasta que queda en negro.

En esta primavera de resistencia social colombiana, son las voces más jóvenes las que se están levantando desde diversos campos, incluido el artístico, para amplificar la inconformidad de vivir en un país gobernado por unos pocos que masacran el bien común. Este hartazgo ha llevado a la confrontación, pero también al despertar de una población tan despojada de su dignidad, que de paso también se está quedando sin miedo. Y a eso apunta EISAN, que desde Boyacá (cuna de nuestra independencia) nos deja este emotivo recordatorio musical de que el cambio es inevitable.

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