‘Soltar’ de La badBand y abandonar las ruinas del desamor

Por: Álvaro Castellanos | @alvaro_caste – Periodista, editor web y creador literario

«El arte es lo que resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia y a la vergüenza». Esta máxima del pensador francés Gilles Deleuze deja ver el enfoque más digno de la creación artística. Esa capacidad única e imperecedera de representar mundos que sobrevivan al tiempo y se rebelen al orden establecido. Ese carácter revolucionario, sobre todo en un país que rechaza todo aquello que se subleve a la norma, está encarnado en el proyecto La badBand, originario de Medellín, que en esta oportunidad lanza un nuevo sencillo musical, llamado Soltar.

La badBand presenta ‘Soltar’, una canción que invita a olvidar los amores del pasado.

Sentarse a sacarle punta a la badBand lleva a reconocer una oferta amplia y multicolor. Es un colectivo musical, visual y performático sobre el cuerpo, lo social, lo queer y la identidad de género, a lo Pussy Riot, que sabe aprovechar las distintas ramas que se desprenden del robusto árbol de las artes.

Mediante Soltar, la badBand presenta una canción que fusiona pop, rock y rap: elementos que ruedan sobre una pista de sonidos electrónicos. Su temática es universal y apunta al proceso siempre enrevesado de abandonar las ruinas del desamor. De liberarse del fantasma que llevamos con nosotros cuando las relaciones entrañables se terminan, pero con la ya mencionada perspectiva de género que acentúa las intenciones de este colectivo.

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«Tarde despierto en esta realidad, me cuesta estar; no encontrar cómo regresar, dando vueltas, siempre en el mismo lugar; estar contigo… ya no es lo mismo».

Uno de los efectos colaterales más complejos del desamor es el proceso de desvincularse del otro. De recoger nuestros pedazos desbaratados. De tratar de escapar del enredado laberinto en el que estamos perdidos, para muchas veces descubrirnos en el mismo punto de partida.

«Ya no encuentro cómo regresar, soltarme, parar la locura de amarte, abrir mis ojos y ver… que fuiste un sueño… soltarme, parar la locura de amarte».

Soltar viene en una envoltura mezclada que se parece al pop, al electro-rock y al postpunk. Suena comercial, pero también personal. El sonido de la canción, en la voz femenina de Kala, se acompaña por una estrofa rapeada, recitada. Un desahogo mortificante. Un hastío, como flujo de conciencia, que le da tonalidades a la canción.

Según estudio, estas son las 21 bandas más odiadas en la historia del rock.

«Del cielo caímos al infierno, ya es difícil recordar hasta los buenos momentos entre tú y yo, ha pasado el tiempo, se ha nublado el cielo , todo tan incierto, respirando este veneno».

La pieza musical escala a cumbres más altas y artísticas al apoyarse en su videoclip. En él vemos a una joven sumergida en la tina de un baño. Está dormida, como en un limbo, un purgatorio localizado en un apartamento antiguo.

En el video, ella se desdobla y habita diferentes espacios a la vez, como metáfora del tedio y la desesperación. Está sentada en el piso y al mismo tiempo en su cama y en una silla, como un alma en pena. Fuma bareta y se toma la cabeza. Se mira al espejo tratando de reconocerse. Baila en un pasillo, se agacha, se acuesta, se contorsiona, se arrastra, en un performance de danza. Y esta crisis, a manera de pesadilla, termina cuando despierta en su bañera, se levanta y toma aire, buscando comenzar de nuevo.


Al igual que en los demás videos de La badBand, hay un statement consistente de exaltar cuerpos femeninos, no binarios y bellezas no normativas, mediante la capacidad transgresora y libre que tiene la danza para afirmar intenciones estéticas y rebeldes porque, como dijo Emma Goldman hace un siglo mal contado, «si no puedo bailar tu revolución no me interesa».

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